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Sobre la biblioteca Santiago Ramírez, el olvido de la historia y las “otras bibliotecas”.


Por Daniel Álvarez del Castillo.

El presente articulo, es el resultado de la entrevista realizada en reciente fecha con el coordinador de la biblioteca, el maestro Gonzalo Díaz, y con la sub-coordinadora, la maestra Carmen Hernández.

Como ya se habrán dado cuenta, nuestra biblioteca está en remodelación, al menos hasta el momento en que escribo esto. Se mejorará el servicio de préstamos, para hacerlo más ágil, se ganarán espacios y se dará mayor seguridad al acervo y al equipo de la biblioteca. En lo que va del semestre, según me comentó el maestro Gonzalo, se han adquirido alrededor de 600 libros. Por todo lo anterior, es justo que se reconozca el arduo trabajo del maestro Gonzalo y de la maestra Carmen, porque como ella me comentó, es un trabajo que casi nunca se nota, hasta que se deja de hacer.

Aun así, no puedo dejar de subrayar y comentar en voz alta (a fin de cuentas, este espacio no se hizo para mandar saludos) un “pequeño” detalle: el negligente trato que se le dio al aspecto histórico de la biblioteca.

Explico.

La remodelación de la biblioteca comenzó por hacer una limpia del acervo bibliográfico, cosa común que hacen todas las bibliotecas del mundo, descartando libros en mal estado. Existen una serie de criterios para descartar libros, tales como: que no se puedan hojear, le falten hojas, moho, etc., pero hay un criterio que no se tomó en cuenta: el valor histórico del libro. Valor que radica en el hecho de que haya sido donado por personas importantes para la historia de la facultad, o cuando se trata de un libro hecho por alumnos de la facultad, simplemente, cuando el libro dice más que solo las palabras que tiene impresas. Y por desgracia, fui testigo de como muchos libros con gran valor para la historia de nuestra facultad acabaron aventados en cajas de descarte, las cuales fueron regaladas a los compañeros de mesa directiva. Y muchos otros fueron reciclados como cualquier papel que ha sido usado.

Mentaré unos pocos ejemplos: ejemplares de la revista Imago, creada por alumnos del área clínica de nuestra facultad en la década de los 70s y 80s, libros donados por la Dra. Laura Achard, destacada psicoanalista uruguaya, por el Dr. Santiago Ramírez; memorias de congresos fundamentales para la historia del psicoanálisis en México, etc, por mencionar algunos textos irremplazables.

Al preguntarle sobre esto al maestro Gonzalo, refiere que no hay un fondo o una comisión que se encargue de proteger los documentos históricos, y que el guardó los libros a los que supo reconocerles su valor histórico (no siendo el psicólogo ni, por lo tanto, ex-alumno de esta escuela). La maestra Carmen, encargada del acervo histórico y responsable del descarte, por otra parte, comenta que esos textos ya estaban en las cajas de descarte, y ella se limitó a agilizar el proceso. Total que nadie es responsable, es más fácil aventar la papa.

Irónico que en Psicología nos olvidemos de la historia. Pero más irónico, por no decir, ¡absurdo!, es que se abran nuevas “bibliotecas” dentro de nuestra facultad.

Me refiero a la reciente inauguración de la “biblioteca” del área conductual, y luego (cual niño pequeño y envidioso), la del área clínica, que creo que no se ha inaugurado, pero para allá va.

Esto genera, a mi parecer, más problemas que soluciones. Si bien es cierto, y no lo demerito, es bueno que se compren más libros y que los estudiantes tengamos mas a la mano los textos básicos para nuestra formación.

Pero los problemas son varios: a nivel administrativo, que se creen nuevas bibliotecas provoca que (si se entera) la Dirección General de Bibliotecas de la UANL deba registrarlas, es decir, genera gastos administrativos, porque se tiene que registrar cada libro, para que estén dados de alta en el sistema, además de que se deben de garantizar ciertos controles o medidas de seguridad para los textos, cosa que las nuevas “bibliotecas” no tienen.

En otro nivel, que se creen acervos alternativos provoca que se compita con la Biblioteca Santiago Ramírez (BSR), tanto en el aspecto económico, porque los recursos que normalmente se destinarían a esta van a dar a los acervos alternativos, y también compiten por la atención de los mismos usuarios, cuando un libro no esta en la BSR pero sí en las otras. ¿Se entiende el absurdo? ¿Por qué gastar en crear nuevos espacios en vez de mejorar el que ya existe?

Y lo que me parece la más grande falta de criterio, es que se pretenda tomar libros con enorme valor histórico de la BSR, para llevarlos a una de las otras bibliotecas. Me refiero en particular a una edición de las Obras Completas de Freud que el mismo Santiago Ramírez donó a la facultad hace muchos años. Estoy consciente de que esto es un rumor (“de muy buena fuente”, citando a cierta coordinadora), como me lo aclaró el maestro Gonzalo, y lo citó: “Eso es un rumor, hay que desafectar esos libros, y debe de haber un oficio donde se solicite eso. Es algo informal.”, pero prefiero decirlo de cualquier manera, para hacer manifiesta mi opinión al respecto, que sería un acto de lo más irresponsable y absurdo.

Con todo esto pretendo poner de manifiesto los absurdos en que cae nuestra facultad, y la manera irresponsable y negligente con que se trata a nuestra biblioteca. Y que los alumnos de esta escuela estemos más atentos a lo que sucede en ella.

De la Fantasía Edípica, a los Vampiros “Sexys”.


Por José Carlos Llanes Sáenz.

Compañías
“Dime con quién andas
y te diré go home.” (1)


Un muy buen y cambiante día tenga mí estimado(a) lector(ra), pues en esta época en la que las gripes y las “influenzas” andan a la orden del día, me llegan a la mente cierto estilo de ideas en las que me pregunto; ¿el mexicano lee?, ¿le gusta leer?, y en el remoto caso en que sí ¿qué es lo que lee? o más bien ¿qué es lo que más le gusta leer?, total estas preguntas a veces hasta “simplonas” me invaden como buena idea (representación) respecto a cierta vivencia (evento) ocurrido el pasado jueves 10 de septiembre del 2009 en la Facultad de Psicología de la UANL, donde en una amena y optimista conferencia (creo que eso era) la Srita. Beltrán editora de “Crepúsculo” (Meyer, S. 2005) en México brindó muy amablemente a los alumnos de dicha facultad. En un evento titulado “El Boom de la Literatura Juvenil” me llamó mucho la atención el acudir, (claro tan sólo el simple título me era muy seductor) y al asistir al evento me encuentro con un auditorio lleno a “reventar”, donde la gran mayoría de la concurrencia eran jóvenes del área básica de nuestra facultad y uno que otro alumno de séptimo semestre en delante, que después de nuestra respectiva praxis clínica nos dirigimos al auditorio “Dr. Agustín Basave Fernández del Valle” a escuchar dicha conferencia.

Al comienzo de la ya mencionada, y al no encontrar asiento disponible, observo a mí alrededor y me encuentro con la maestra Patricia Zavala (quien me dijo “si me hubieras dicho que venías te hubiera reservado un asiento”) sentada atenta a la presentación que emitía el escritor Gabriel Contreras y opté por sentarme (en el piso, pero de ladito) junto a la maestra y de ahí empezamos a escuchar la conferencia; con un tenue pero notorio acento del sur del país y con leves “chascarrillos” la ponente se “metía a la bolsa” al público presente, incluso se podría decir que todo iba muy bien a mí parecer, empezó a hablar sobre la historia de la literatura juvenil dónde lo mas significativo para mí fueron las bibliografías de “Pregúntale a Alicia” (Anónimo, 1972) y de otras obras literarias que como común denominador tenían el ser hechas en especial para el público “juvenil”.

Como decía, todo parecía ir tan “bonito” hasta que en un instante dónde Beltrán explicaba sobre un descenso en las publicaciones para jóvenes (por factores un tanto ya conocidos donde el leer en los años 70's y 80's según la ponente no era “cool”) mencionó como un resurgimiento de esta “clasificación” de literatura la obra “Un Grito Desesperado” (Sánchez, C. 2004) donde la expresión de algo más que “¿what?” se nos ligó a la mente a la maestra y a mí (de hecho el título del artículo emana de mi inconciente, cuando de pronto la ponente Beltrán cambia una diapositiva y como título de la misa decía: ”De la fantasía épica a los vampiros sexys”, lo cual al ver yo de re-ojo imagine ver en lugar de la palabra “épica” la palabra “edípica”, lo cual se lo comenté a la maestra en forma de broma que hubiera quedado mejor así, respondiéndome “tienes razón”), lo que de inmediato me recordó una frase de un buen amigo de mi salón de clases: “¡Ah! Mundo jedeondo”(2).

Ya en el clímax de la conferencia la ponente (en todo su derecho) empezó a hablar sobre cifras, números, ventas, que de cuantas gentes habría haciendo fila para recibir un autógrafo de S. Meyer, etc, haciendo su trabajo (promocionar y vender el y los libros que edita) y entre tanta cosa yo me venía formulando comentarios a emitir en caso de alguna ronda de preguntas o comentarios al termino de la ponencia (el cual no se realizó, ignoro si así estaba planeado el evento o “de plano” no hubo la organización debida) pero de cierta manera me ayudó a comprender un poco más, donde se encuentra el nivel de lectura en México y que es lo que se lee, de cierta manera historias como “Crepúsculo” (S. Meyer 2005) y todas sus secuelas se han introducido en la cultura o más bien “En el malestar de la Cultura” (Freud, 1930) en México y en especial en Monterrey; cuando visualicé a una amiga que realiza su práctica clínica en un DIF de la localidad con el libro del “Crepúsculo” (S. Meyer, 2005) hace ya unos meses, de inmediato le cuestioné el porqué de ese libro, a lo cual su respuesta me agrado: “porque una paciente mía no deja de hablar de esto y quiero saber lo que me dice”(3), a esto me refiero, ni los settings terapéuticos se salvaron del fenómeno, donde al parecer la “juventud” encontró a ese “Gran Otro” (¿Lacan?), a ese “Big Brother” (¿Televisa?), o a esa “Papa Caliente” (¿Flores?), a ese “Tótem” (¿Freud?), en una historia “vampiresca”, “romanticona” y “cursi” fuera (¡y nada que ver con!) de los clásicos: Drácula (Stoker, B. 1897) y Entrevista con el Vampiro (Rice, A. 1976) que les impone (como buen superyó) a comprar sus libros, leer sus historias y ver sus no muy brillantes películas.

Ya a manera de conclusión de este artículo (agradeciendo de antemano al grupo Vox Studere y al Comité editorial de la Revista LA VOZ por la publicación de este artículo) también creo interesante recalcar el punto que la expositora Beltrán mencionó acerca de la mercadotecnia hoy en día de los libros, la parte en que la portada hoy en día tiene un alto nivel de “culpa” en la vendimia de alguna publicación, ligo esto último con el cambio de las portadas de obras como: El Perfume (Süskind, P. 1985) donde el libro es genial (en mi particular punto de vista y aunque la película “desmadró” la historia, fue muy buena), pero en verdad que comparar la portada original “sencillona”, opaca, etc. con la nueva imagen que le implantaron con la doncella pelirroja recostada en la cama soltando su cabello rojo por toda la portada en una pose por demás “sensual” aunque claro, dejarse llevar por la portada para adquirir un libro debe ser tan “peligroso” como fijarse sólo en la reseña, aunque, como decía Hegel: “Ten el valor de equivocarte”. Bueno, me despido deseándole un muy día “influenciado”.

Gracias.

carlosllanes1@gmail.com
En Facebook: Carlos Llanes.

Notas:
1. Benedetti, Mario. “Compañías”, en Viento en el exilio, Punto de Lectura, 1era. Edición, México, 2002.
2. Frase de mi amigo Fernando E. González Valdéz. Inédito.
3. Reconozco ser un ignorante en el tema de Crepúsculo, sólo lo que he escuchado de diferentes personas (la mayoría de muy buen criterio) y leído en diversas partes me dan una idea acerca de la temática tanto del libro como de la película, la cual no he visto y cada vez más me dan menos ganas de verla, pero con referencia a la respuesta de mí amiga eso cambiará ya que es parte de mí formación y de mí ética como psicólogo clínico el estar enterado e informado de los acontecimientos de la cultura y de la ficción que de ésta emana, ya que a través de la ficción podemos conocer la realidad de la cultur

LA VOZ recomienda.


Por Gustavo Ibargüengoytia Sánchez.

“Un año con Schopenhauer” de Irvin D. Yalom.

Arthur Schopenhauer fue un filósofo del siglo XIX que sin duda cambio el mundo con su misantropía y pesimismo. Este corto libro, además de ser una breve introducción a la concepción de mundo y de los “bípedos humanos” de Schopenhauer ofrece algo más al lector, una oportunidad de ver a un grupo de personas en un ámbito terapéutico. La historia es ésta: un psiquiatra descubre que le queda un año bueno de vida y decide revisar los expedientes de sus antiguos pacientes cuando se topa con el único paciente con el que sintió haber fracasado. El Dr. Julius Hertzfield encuentra a tal paciente quien se dice ahora ser un asesor filosófico gracias a la visión de Schopenhauer. Para Julius esto resulta imposible e increíble ya que su ex-paciente era un misógino e insensible, incapaz de generar cualquier emoción, y cuando él, Phillip, le pide su ayuda como supervisor para poder convertirse en terapeuta a cambio de un asesoramiento filosófico con la visión de Schopenhauer prometiendo dar paz a su ser ante la muerte, no solo se siente seducido si no responsable, con lo cual empezará una terapia muy peculiar que por falta de ortodoxia no deja de ser interesante y enriquecedora.

Este libro es como estar detrás del espejo de una cámara de Gesell.

Leyes y Reglamentos.


A propósito del reciente descarte de libros de la biblioteca:

Reglamento General del Patrimonio Universitario. Aprobado el 20 de junio de 1997.

Artículo 6.- Los Jefes de Departamento de cada Dependencia y sus empleados son directamente responsables del trato que se dé a los Bienes Muebles e Inmuebles proporcionados para el desempeño de sus funciones, por lo que, en caso de que alguien haga un inadecuado o mal uso de los mismos, incurrirá en responsabilidad universitaria, independientemente de la que pudiera corresponderle dentro del fuero común.

Artículo 13.- Se consideran bienes muebles afectos al Patrimonio Universitario todos aquellos enseres, artículos, equipo, maquinaria, aparatos, mobiliario, libros y colecciones de obras literarias o artísticas, así como aquellos que lo son por su naturaleza y determinación de la Ley.

Artículo 15.- Los Bienes Muebles que dejen de ser útiles para las dependencias que los tienen asignados podrán tener, a solicitud de los directores de las diversas dependencias, el siguiente destino:
I.
Desafectación para su venta o donación a terceros, solicitada por la Dependencia a la Rectoría.
II. Transferencia al lugar designado por el Departamento de Auditoría.

Artículo 16.- La desafectación será plena cuando lo resuelva el Rector, con audiencia del funcionario que legalmente tenga la custodia de los bienes. Desde ese momento, los bienes quedarán en la situación jurídica de bienes de propiedad privada de la Universidad, sujetos íntegramente a las disposiciones del derecho común.

Artículo 17.- En el oficio de desafectación se deberá mencionar la descripción completa, así como el destino que se dará a los Bienes Muebles.

Artículo 18.- El Departamento de Auditoría y la Oficina del Abogado General procederán a la verificación física de los Bienes Muebles, levantando el acta administrativa correspondiente.

Artículo 19.- Una vez autorizada la desafectación, las dependencias universitarias deberán comunicar al Departamento de Auditoría el fin al que se destinarán los bienes, el cual podrá ser:
I. Venta a:
a) empleados universitarios.
b) terceros interesados.
II. Donaciones a terceros para fines educativos o de asistencia social.

Artículo 20.- En el caso de venta de Bienes Muebles, se deberán cubrir los siguientes requisitos:
I. Contar con un avalúo de los Bienes Muebles, realizado por un profesional de la materia correspondiente al Bien Mueble, quien será designado por la Institución a través de la dependencia solicitante.
II. Asistir un mínimo de dos postores interesados en adquirir el Bien Mueble.
III. Presentar los datos generales de los postores en la adquisición.
IV. Informar al Departamento de Auditoría y a la Oficina del Abogado General la fecha de la venta, a fin de constatar el cumplimiento de los requisitos de la misma.

Esto con el fin de recordarles a los encargados del patrimonio de la Facultad de Psicología de la UANL que sí hay quienes observamos las Leyes Universitarias y las podemos hacer valer. ¿Pero, hay autoridad que las aplique? Esperamos que los criterios de selección de los libros descartados hayan sido bien razonados y, que los libros que se descartaron sean repuestos al acervo de nuestra biblioteca.

¡Ay Santiago, si supieras! (carta a un amigo).


(A Santiago Ramírez. Psicoanalista, maestro y fundador. 1921 – 1989)

7 de julio de 2009

Estimado amigo:

¿Recuerdas aquel año lejano de 1975, Santiago? Ese año en que tú donaste muchísimos de tus libros para formar el primer acervo bibliográfico de nuestra facultad. Gracias a ti, los alumnos de aquel entonces, y que algunos de ellos son ahora nuestros maestros, pudieron tener acceso por primera vez a lo que sería una verdadera biblioteca. Cuanto amor debiste haberle tenido a nuestra escuela, como para que donaras tus propios textos, que sabemos que para los psicoanalistas, sus libros son algo que se vuelve parte de ellos, sus libreros son parte de su persona y de su lugar. Me da mucha lástima ver que el amor que le tuviste a la facultad no te ha sido correspondido. Tal vez te tocó ver a nuestra biblioteca en sus mejores años, cuando los libros que donaste y los que se compraron eran nuevos, actuales. Que bueno que ya no te tocó ver a nuestra biblioteca como la tenemos hoy. ¿Recuerdas quien fue el premio Nóbel que dijo que se imaginaba al cielo como una biblioteca enorme? (Borges, y no gano el Nóbel, Daniel). Seguramente no estaba pensando en bibliotecas como la nuestra, en estos días. La hemos descuidado bastante, sabes. Han pasado muchos años desde la última vez que se repusieron libros, se han comprado algunos, pero con una elección muy desafortunada de títulos, y no se han repuesto los que ya están en mal estado. Además, cada semestre desaparecen muchos libros, tal vez vendidos por los mismos que están encargados de cuidarlos, tal vez robados. Tampoco tenemos los libros básicos, los que nuestros maestros nos piden leer y los que trabajamos en clase, no están en tus estantes. En vez de comprarlos, a las administraciones se le hizo más fácil hacer antologías, que parecen Frankesteins, con capítulos de varios textos pegados y mal fotocopiados en una encuadernación pensada para que te dure 5 meses. Se les hizo más fácil vendernos a los alumnos estas monstruosidades que violan derechos de autor, que comprar los libros y ponerlos en nuestra biblioteca. Creo que algunos de los que donaste siguen en los estantes, mas que en homenaje a ti, por descuido y por irresponsabilidad de las administraciones, que cada semestre nos cobran, en nuestra cuota interna, una aportación para la biblioteca. Y cada alumno que se gradúa, debe “donar” una cantidad de dinero, destinada a nuestra biblioteca también. ¿Dónde queda ese dinero? Creo que las mejoras en la infraestructura de los últimos años, se enfocaron en aspectos estéticos (estatuas de bronce, fuentes, rollos de pasto, piso de concreto estampado, cabinas telefónicas, etc.), más que en darle una base sólida a nuestros recursos para formarnos como psicólogos. Sí, se han hecho mejoras importantes, atrás del edificio de dirección construyeron una sala polivalente muy grande. ¿Recuerdas lo pequeño que es el auditorio Agustín Basave Fernández? Y antes de que estuviera este ¿recuerdas cuando la facultad de medicina nos prestaba su auditorio? Ahora tenemos un recinto más grande. Y la fuente que donaste, la de los amantes ¿recuerdas? inicio algo así como una carrera o competencia, a ver quien dona más fuentes. Ya tenemos 3, y la biblioteca sigue en las mismas. ¿Supiste que compraron un montón de computadoras y las metieron a nuestra biblioteca? Desgraciadamente los alumnos las usan para perder el tiempo en el fotolog, el Messenger y en jueguitos (¿De que hablas Daniel?). ¡Ay Santiago! En verdad me da tristeza que nuestra biblioteca este así, que bueno que ya no te toco verla. Me da mucha pena darte todas estas noticias, pero aún no termino. La coordinación del área clínica, (de nuestra área clínica) pretende abrir una biblioteca nueva, en la recepción del área clínica, en la U.S.P., que tú conociste como Clínica de Rehabilitación Psicológica. Me parece increíble, Santiago, que los mismos clínicos tomen esta actitud elitista, segmentando el conocimiento, en vez de apoyar a nuestra biblioteca, que además lleva tú nombre. Creo que a la coordinadora del área se le olvido quien fuiste. Ha olvidado los aportes al psicoanálisis en México que hiciste. Esto es una muestra mas de como las administraciones de la facultad despilfarran el dinero, como si fuera mas barato adecuar un espacio nuevo en la U.S.P, que comprar los libros de psicoanálisis necesarios y entregarlos a nuestra biblioteca, para que estén a disposición de todos los estudiantes, no solo a los de área clínica. Que lástima que la coordinadora tome esta actitud discriminatoria y elitista, que parece que busca más reconocimiento personal que contribuir a la formación de los psicólogos de la facultad. ¿Qué les dirías tú, Santiago? ¿Acaso los reprenderías por semejante abandono? ¿O los guiarías, paternalmente, de vuelta al camino de la razón? Seguramente no te quedarías de brazos cruzados. ¡Nos haces falta, hombre! Como maestro y como amigo, como psicoanalista y como compañero. Nos hace falta que nos enseñes a exigir, a no quedarnos de brazos cruzados frente a la mediocridad que toleramos día con día. Los alumnos ya no son como aquellos a quienes diste clases. A los alumnos de hoy poco les importa ya su formación, somos muy pocos los que nos ponemos tristes, o nos indignamos por los manejos mediocres e interesados de los directivos de la facultad, que tienen a la biblioteca en tan malas condiciones, que pretender dividir y segmentar, aislar y discriminar. Ya somos pocos, Santiago

Pero también hay buenas noticias. Tenemos una nueva coordinadora en nuestra biblioteca. La maestra Carmen Hernández. Ella también salió del área clínica. Tengo fe en que ella hará mucho por la biblioteca, y será otra vez digna de llevar tu nombre: Santiago.

Por hoy me despido, Santiago. Solo te digo una cosa más. Aunque yo no te conocí personalmente, te conocí a través de mis maestros y de la historia de la facultad. Tu fantasma sigue pesando enormemente en los corazones de los que emprendemos el camino de hacer psicoanálisis, camino que tú empezaste a zanjar en nuestro país. Si ves a Ferenczi, dale mis respetuosos saludos.

Tu desconocido amigo:

Daniel Álvarez del Castillo.

http://memoriasdesdeelobservatorio.blogspot.com/

El Dr. Santiago Ramírez Ruiz fue uno de los grandes psicoanalistas de México. Uno de los fundadores de la Asociación Psicoanalítica Mexicana, director de la Escuela de Psicología de la UNAM, maestro de nuestra Facultad de Psicología UANL y fundador de nuestra biblioteca, que lleva su nombre, entre muchas otras cosas.

La Voz Recomienda.


Por Daniel Álvarez del Castillo.
http://memoriasdesdeelobservatorio.blogspot.com/

“Hasta que te encuentre” de John Irving.

Una novela sobre tatuajes, lucha grecorromana, estrellas de cine, y relaciones complicadas. Un niño de 4 años, Jack Burns, recorre Europa del norte en compañía de su madre Alice, una famosa artista del tatuaje, en busca de su padre William, un organista adicto a los tatuajes. Acompañarás a Jack Burns a lo largo de su vida, repasarás con el su infancia y su adolescencia, lo acompañarás para verlo convertirse en un famoso actor, y para verlo atormentado por sus fantasmas de la infancia, en la larga búsqueda de su padre. Una hermosa novela sobre lo borrosa que es nuestra primera infancia, acerca de relaciones complicadas. Simplemente una gran novela.

Un Estudiante X's.


Por Jesica Haydeé Herrera Macías.
  • Como si en verdad importara.
  • Eso a mí no me interesa, yo vengo me hago “wey”,y ¿qué?
  • ¡Ash!, que flojera, ahí vienen estos gorrosos a decirque votemos.
  • ¿A poco hay mesa “divertida”?
En algún momento, dentro de nuestra facultad llegamos a escuchar este tipo de comentarios, ya sea porque han salido de nosotros mismos, o a algún compañero se le ocurrió abrir su boca para emitirlos, y es curioso descubrir con el paso de los semestres como habían perdurado este tipo de comentarios, a cerca de la mesa “divertida”, perdón “directiva”, porque en verdad como se llame, nos puede importar muy poco, y si no nos importa como se llama, menos nos importará que hace, que no hace, o si eso me ayuda o perjudica dentro de mí desarrollo profesional.

Podría ser en este punto, que de pronto te viste envuelto en una situación incómoda con algún maestro, o entraste en algún equipo de algo representativo de la facultad y te diste cuenta que no tenías los recursos suficientes para ejercer tu actividad, o simplemente te encargaron investigar algún tema como parte de una tarea, y tú y tú ingenuidad fueron a la biblio a buscar libros para llenar la bibliografía de tú trabajo y te dieron la noticia de que le libro que buscabas se lo comió el estante o simplemente, con una sonrisa de nerviosismo del encargado te dijeron que no te lo podrían prestar porque se está deshaciendo; en ese momento recuerdas que el semestre anterior te paso lo mismo, y la situación se solucionó, accediendo a las exigencias del maestro, saliéndote del equipo o buscando referencias de libros en Wikipedia, al cabo no importa, es tu carrera la que está en juego, x ́s (equis).

Creo que tienes razón al pensar que eso de la mesa directiva no importa, porque en verdad nada va a cambiar, ya que ni tú estas interesado en hacer el cambio, así que, ¿cómo vas a hacerle para que alguien que te deba de representar y que piensa exactamente igual que tú, haga acciones que te beneficien, para que tú crecimiento tanto persona, como profesional sean en un futuro lo que en verdad te propusiste como meta?